Peña Nieto y López Obrador.

Por Luciano Blanco Gonzalez.

Una enorme y poderosa nube luminosa se expande sobre el cielo del territorio Mexicano, impidiendo con su brillo que la otra estrella, la de Peña Nieto brille suficientemente para destacar en el universo social.

Estamos en un periodo de transición inédito en el que no hay cuestionamientos ni manifestaciones de protesta en las calles, en el monumento a la revolución o en el zócalo, nadie impugna ni cuestiona la elección presidencial, sus principales adversarios están derrotados y así permanecerán por mucho tiempo si es como se espera y como ya se está viendo que Andrés Manuel cumpla las expectativas sembradas en el sentimiento popular a través de sus discursos durante un largo y difícil peregrinar de Doce años.

Enrique Peña Nieto, ayer sol y hoy estrella decadente a entendido su situación o quizás su actitud es parte del pacto secreto signado hace 6 años, cuando a cambio del reconocimiento silencioso de su cuestionado triunfo electoral, prometió al “Presidente Legitimo” que él. –Andrés.- Seria el sucesor y vaya que le está cumpliendo al viejo compañero de partido.

O será la irremediable admisión del vencido y resignado estadista que consiente de su papel histórico, con valentía asume su deber con patriotismo y hace gala de su civismo para que las instituciones del país no se tambaleen por disputas insubstanciales entre el que llega y el que se va. No ha habido reclamos ni roces visibles  y no ha aparecido la fanfarronería aquella de que aquí mando yo y voy a ser el Presidente de la Republica hasta el último minuto.

Hacerse a un lado, permanecer sentado en el trono, expuesto a la crítica, minimizado en la prensa, ignorado por sus antes poderosos aliados que ahora tienen nuevo socio o de plano tomar los acuerdos importantes y trascendentes con quien va a mandar y no con el que manda, colocan a Peña en una situación incómoda, pero el calladito, sonriente y tragando camote. Tratando de resolver los problemas y despejándole cautamente el camino a su sucesor.

Que dirá Luis Videgaray ahora que su amigo el yerno consentido de Donald Trump, Jared Kushner, así como el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo y el Secretario del Tesoro del vecino país, Steven Mnuchin ya no acuerdan con él ni con Peña  los asuntos de Estado, ahora van primero a honrar a Manuel y a Marcelo Hebrard a su casa de transición en la Colonia Roma y  después para cubrir el desaire,  por mera cortesía a Los Pinos.

Peña permite conscientemente que desde ahora Andrés marque la pauta de las relaciones internacionales, nadie crea que la importante reunión de altos funcionarios Estadounidenses sea para saludar y estrechar lazos de amistad, tampoco El Muro, pero si asuntos económicos como el Tratado de Libre Comercio, migración y seguridad.

Andrés si va a aprovechar la reunión para comenzar a cabildear una copia de lo que le toco vivir en su infancia respecto de la política de Estados Unidos  hacia América Latina, rememorando aquella histórica propuesta de su Presidente John F. Kennedy que en 1961 allá en punta del este Uruguay, inspiro la creación de La Alianza para el Progreso, idea cuyo fondo era contener el avance de la revolución cubana, apoyando el desarrollo de los pueblos latinoamericanos mediante la aportación técnica y económica de hasta 20 Mil Millones de dólares que se aportarían por parte de los Estados Unidos, teniendo como objetivo encubierto, el mejorar la vida de todos los habitantes del continente; para ello se acordaron varias medidas de carácter social como educación, sanidad, vivienda, reforma agraria, habitación y libre comercio.

 

Este acuerdo fue muy bien recibido por la opinión pública, pero el programa se trunco debido a que, tras el asesinato de Kennedy en 1963, sus sucesores prefirieron negociar la ayuda en lo particular con cada Estado a cambio de acuerdos militares.

 

Ahora para los vecinos, no es problema la revolución Cubana, pero si es una gran preocupación para ellos la migración masiva de centroamericanos hacia los Estados Unidos, Andrés a dicho que nadie se va de su tierra por gusto, si no por necesidad y seguro que avisora una política de desarrollo en el sur de México y en Centroamérica con participación gringa, creando polos que generen inversiones, empleos y bienestar, reforzada con programas asistenciales, para contener la migración. O sea que Andrés con esto se puede convertir en líder regional. ¿A cambio de qué?

 

Desde luego Andrés con acuerdo o sin el, ya está creando y reforzando estos polos, su política de descentralización lleva precisamente allá, si analizamos las medidas anunciadas recientemente para dispersar la sede de diversas Secretarias de Estado y dependencias, nos damos cuenta que a Chiapas, Yucatán Campeche, Tabasco, Oaxaca y Quintana Roo, les tocara ser el asiento de importantes Secretarias, a Veracruz por ahora solo le tocara la CONAGUA.

 

Pero ello será un importante dispositivo que disparara el desarrollo regional al mover de la capital a miles y a decenas de miles de burócratas hacia esas regiones, que vienen a consumir permanentemente, alimentos, hospedería, arrendamientos y toda clase de servicios, así como a ocupar mano de obra y materiales para la construcción de lo que serán las instalaciones que no es cosa menor.

 

Fregados los chilangos, que acostumbrados al smog y al confort capitalino con educación de calidad, centros de salud y buenos sueldos ahora si quieren conservar sus empleos tendrán que moverse con todas sus familias a la ubicación de sus nuevos centros de trabajo en las provincias del sureste. Esto si es mover a México.

 

Esta y otras medias que el Tabasqueño a difundido como estrategia de su próximo gobierno, hacen que si antes era aplaudido por lo que ahora sabemos es mayoría, hace que se vea el cambio como cosa seria, por lo pronto para beneplácito también de gringolandia tenemos que prepararnos para un aumento substancioso en los salarios, Ello es un punto importante en el TLC. Ya que una de las razones por la que ofrecemos materia prima y alimentos baratos a nuestros socios en comparación con su economía es precisamente por los bajos salarios, es esta también la razón por la que la industria trasnacional se establece en México ya que le ofrecemos mano de obra barata. Si el niño no es tonto, va a quedar bien con los trabajadores Mexicanos y con los gobiernos extranjeros, aunque por esta razón, perdamos competitividad y mercados.

 

Avanza Andrés en simpatías, ahora que da a conocer lo que será su plan de austeridad republicana que parte de la idea de que llego el momento de que gobierno se ajuste el cinturón, ajustando el salario de los funcionarios incluyendo el suyo y que para estos no habrá atención medica privada,- que por cierto nos cuesta muchos millones de pesos.-Recalcando en El Plan que no habrá pensiones para Los Ex presidentes de la Republica.

Muy bien por Andrés, al dar a conocer entre las Doce iniciativas que prepara, que serán preferentes la iniciativa para eliminar todos los fueros de los funcionarios y la iniciativa de revocación de mandato, con las que de antemano se da un vuelco tremendo a la conducta de los servidores públicos, quienes en cualquier momento podrán ser llevados a los tribunales y sometidos a la ley por  abuso de autoridad o por cualquier otro delito del fuero común, terminando de tajo con la  impunidad.

Pero algo que impacta es la propuesta para reformar el Artículo Tercero de  la Constitución General y establecer, el derecho a la educación superior, esto es la obligación del Estado de brindar acceso  gratuito a todos los que deseen acceder a ella, para lo que se propone además crear 100 universidades en todo el país. Ojala Que Cuitláhuac, Roció Nahle o Manuel Huerta, estén cerca de este reparto y se acuerden de la Huasteca y promuevan la creación de una universidad de estas en Tantoyuca, en donde hay una juventud deseosa de superarse pero sin la oportunidad de hacerlo por que las sedes universitarias nos quedan demasiado retiradas, Xalapa, Tampico, Pachuca o San Luis.

El Presidente Peña aun cuando siente lo tupido que le pega Andrés en las iniciativas propuestas, como la revocación de las leyes de la reforma educativa y la revocación de los recientes decretos sobre el agua, guarda estoico silencio, sin aferrarse sin salir a explicar, sin soltar criticas mordaces, hasta ahora simplemente silencio.

En fin, que es muy grato a la nación, vivir en un ambiente de transición política pacífica en la que no hay amenazas, presunciones o agresiones verbales entre el sol que nace y el sol que se apaga, en el que hay un respeto institucional terso, inclusive existe una visible colaboración entre ambos, no se han oído advertencias intimidatorias o frases incomodas o algo que pudiera herir susceptibilidades, hay que reconocerlo es una conducta de altura, de ánimo, de civilización,  como si ambos estuvieran en la sintonía de hacerlo todo bien, pensando primero en el futuro de México, deponiendo sus muy personales puntos de vista y sus intereses personales. En Veracruz, lo bueno debe ocurrir.- Por el bien de la causa.

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