¿Federalistas conservadores y Centralistas transformadores?

Por Luciano Blanco González

    Las tormentas políticas que asolan al país parecen agradables brisas para nuestro presidente que por su fortaleza soporta cualquier embestida por fuerte y peligrosa que parezca, él se escurre con su ya muy choteado carro descalificando tranquilamente como politiquería todo lo que ha él no le parece, agregando que sus adversarios están aprovechando los tiempos electorales para desgastarlo y con ello debilitar el movimiento histórico de la Cuarta Transformación que él encabeza.

       Para los mexicanos, ya resulta inexplicable lo que sucede cuando la fuerza de los acontecimientos, el lenguaje y las acciones gubernamentales nos ubican en la lucha fratricida del siglo XlX, cuando se enfrentaron en todos los campos de batalla los partidos y los partidarios conservadores y liberales, los primeros  tratando de imponer una administración centralista sustentada verticalmente desde la cúpula en departamentos y cantones, con gobernantes impuestos desde el centro, con monopolio sobre los poderes judicial y legislativo, apoyado por el ejército y por la dominante iglesia católica.

       Esta corriente centralista se sustentaba con la bandera de “religión y fueros”    lema proclamado  por el general  Ignacio Escalada comandante de la guarnición de Morelia en 1833, que ante el intento del Vicepresidente Valentín Gómez Farías por establecer una reforma que limitaba al ejército y a la iglesia.- con el apoyo del Congreso en ese momento dominado por los liberales.- respondió ante el supuesto peligro de restarles poder y presencia   : “Esta guarnición protesta sostener a todo trance la santa religión de Jesucristo y los fueros y privilegios del Clero y del Ejército”, aquí comienza el enfrentamiento entre las dos corrientes que cobra su máximo esplendor en 1857 con la guerra de reforma.

 De 1829 a 1855 la política nacional fue controlada por los militares enriquecidos, convertidos en latifundistas. Los mismos que combatieron y asesinaron a los ejércitos populares de Hidalgo y Morelos. Los mismos que llevaron al trono a Don Agustín de Iturbide para asegurar la prevalencia del clero político, a los propietarios, a los latifundistas  y a los agiotistas que eran los dueños de la nación. Eran los mismos que cada vez que los liberales trataban de imponer reformas, proclamaban a Don Antonio López de Santa Ana, quien era tremendo corruptor del ejército, al que en cada nueva campaña o asonada, llenaba de privilegios y cargos a los generales y aumentaba jugosamente el sueldo a la soldadesca que por esa razón lo amaba.

 Los liberales como sabemos triunfaron encabezados por Don Benito Juárez, y desde 1857 nos dieron una constitución federalista con Estados libres y Soberanos con plena  división de poderes para garantizar la democracia, la justicia, las libertades de pensamiento, de transito, de manifestación de las ideas, de organización política, de imprenta, de trabajo, la igualdad de todos los mexicanos ante la ley, el gobierno o cualquier autoridad, independientemente del color, la raza, la lengua, la religión o condición económica, es decir ricos o pobres.- o en lenguaje moderno en chairos o fifís.-, entre otras que después en el congreso constituyente de 1917, los liberales revolucionarios  enriquecieron incorporando las garantías sociales del derecho a la educación, a la salud y una serie de derechos relacionados con el trabajo, la jornada mínima, el sindicalismo, la seguridad social y la soberanía energética.

  Resulta increíble que ahora como si estuviéramos atascados en un pasado obscuro o como si quisiéramos regresar a las dictaduras que por décadas mantuvieron oprimidas, en la ignorancia  y en el atraso a las clases populares y al país sumido en el odio, en la cruenta rivalidad de sus hijos en una lucha estéril por el poder que nos llevo a perder soberanía y miles de kilómetros cuadrados de nuestro territorio. A padecer invasiones  y guerras con naciones extranjeras que por las confrontaciones nos sabían débiles.

  En ese camino estamos atrapados por una estela de odio y de división interna que cubre todo el territorio nacional por la falta de entendimiento y de compromiso por parte de las fuerzas políticas que se encuentran desbandadas por falta de un eje seguro que las conduzca por el objetivo patriótico de salvar y de impulsar el progreso de México.

Gobernadores Federalistas a quienes la historia consideraría como liberales, mantienen una disputa  en contra del centralismo conservador que chupa hasta el tuétano la economía de los Estados vía impuestos basado en una Ley  de Coordinación Fiscal inequitativa y anacrónica que data del lejano 27 de diciembre de 1978 y que exigen que se revise para establecer nuevas formulas que les permitan mayores recursos para procurar su desarrollo propio, pero desde la egoísta mira de la Federación solo es politiquería para fortalecer su clientelaje electoral, ese es su dicho pero llega a tanto su desesperación que los vuelve insolentes en su reclamo y hasta acusan que avizoran una tiranía que no los escucha y no los respeta.

Por ejemplo, Enrique Alfaro, Gobernador de Jalisco voz en cuello a dicho.-“Pero ningún Estado libre y soberano que tenga un mínimo de dignidad puede seguir siendo parte de una federación cuando el Gobierno de la Republica nos ignora, nos ataca, nos insulta, y nos quita lo que nos pertenece”, (¿Si no se les escucha y tienen dignidad, ya no serán parte de la federación mexicana?). En el mismo sentido El Gobernador de Coahuila Miguel Riquelme, manifestó.- si no hay dialogo y respuestas claras estamos preparados para emprender la batalla legal y política, entonces nuestra lucha podrá ser el inicio del rompimiento del pacto federal. (¿En serio?), me hace recordar la secesión de los texanos que también pedían ser escuchados y atendidos por México, o la intentona separatista de la hermana republica de Yucatán, o los actuales amagos de los Chiapanecos por los mismos motivos.

Silvano Aureoles, Gobernador de Michoacán, no se queda atrás, inclusive amenaza con poner en riesgo La Republica misma “México está en riesgo, la Republica está en peligro, se identifican fuertes síntomas de tiranía, hay un tufo a lo largo y ancho del país de centralismo y autoritarismo.

Diego Sinhue Rodríguez, Guanajuato, Hoy queremos decirles que tendemos nuestra mano y que si no hay dialogo, estamos listos para dar la lucha legal y política. Y así por el estilo el resto de gobernadores que integran el bloque federalista, que aprovecha la invitación presidencial a que primero consulten con su pueblo para hacer ruido y denunciar un supuesto saqueo del gobierno Federal a sus recursos, culpándolo del atraso en que se encuentran.

 En fin que fue necesario que Presidencia, sintiera el rigor de la milicia, respecto a su descontento por la detención del General Salvador Cienfuegos, para que se detuviera la celebración y se viera obligado a presentar una carta de inconformidad por la forma en que los organismos de espionaje de Los Estados Unidos actúan libre y solapadamente vigilando los movimientos y las llamadas de los altos mandos militares y civiles, recopilando información y las supuestas pruebas de todo lo que a ellos les conviene para aplicarlas en contra de todos los protocolos de entendimiento que sostienen ambos países.

La acción revela que aquel país no le tiene ninguna confianza al gobierno mexicano del que presume actúa aliado con los grandes criminales del narcotráfico, pues en estricto derecho debió de aportar la información para que nuestro gobierno lo llevara a sus propios tribunales o bien seguir el protocolo de la deportación, si encuentran culpable a este hombre para nosotros honorable y ahora abusivamente manchado por los dichos de sucios delincuentes a los que el persiguió, es un indicio inequívoco que ahora continúan decenas de generales jefes de zonas militares que de ser cierto debieron de haber actuado con él.

 Con estos procedimientos consentidos y alentados por el Gobierno de la Republica, hasta nuestro Presidente está en peligro de que también le levanten cargos cuando convenga y venir por él como lo hicieron con el General Noriega, Presidente de Panamá. Es tiempo de que se ponga un coto al actuar de los organismos de seguridad de los Estados Unidos.

  Por dignidad El Embajador de Los Estados Unidos, Christopher Landau, por dignidad debe de ser retirado de México, pero México no solicitara su retiro porque AMLO, fue informado 15 días antes de la detención, por Martha Bárcenas nuestra Embajadora en aquel país que había una investigación en contra de Cienfuegos y no se sabe si inclusive desde México se atizo el fuego para consumar este hecho tan vergonzoso que mancha y desmerece el honor militar y el de la propia Republica, que si es inocente estará obligada a reivindicarlo.

  Finalmente. Lo que para nosotros es motivo de preocupación cuando vemos muchedumbres inconformes protestando en el zócalo y en las avenidas de la ciudad de México, cuando leemos las cartas de los periodistas e intelectuales que se quejan porque se sienten agredidos desde presidencia, cuando escuchamos los insultos majaderos de masas inconformes en los lugares que visita el presidente, cuando escuchamos el cuenta muertos Hugo Gatell que no ha sido capaz de mitigar el crecimiento de la pandemia y que en los próximos días hay el pronóstico de que pronto será rebasado con horror por el crecimiento de contagios, solo nos queda esperar y lo haremos junto Al Presidente como él, de manera serena, con la fe que demuestran los creyentes Mexicanos en sus santos y en su virgen Guadalupana, a quienes no arredran ni la autoridad ni sus pastores eclesiásticos, con la fe que reta, con la fe que impone. Por el bien de la causa. 

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